miércoles, 17 de noviembre de 2010

¡Una Propuesta Transgresora!

La idea que nos movió a emprender nuestro proyecto fue resultado de un impulso, un arrebato, que tuvimos cuando nos hallábamos reunidos con el profesor, para presentarle una propuesta de intervenir mediante el arte un espacio de la ciudad. Fue entonces, cuando a uno de nuestros miembros se le ocurrió que sería más interesante que la intervención fuera sobre una población vulnerable y no una mera locación.

Lo que tenía de llamativo el proyecto, lo tenía doblemente de deschavetado. El plan, encarnar algunas de las santas y vírgenes más representativas de la ciudad, mediante la representación que personas trans hicieran de aquellas. Era perfectamente provocativo, combinaba ese elemento Kitsch que nos acompañaba desde la exposición que hicimos del tema, tomaba tintes políticos al visibilizar un segmento poblacional estigmatizado y violentado, y era completamente original.

¿Como carajos nuestro compañero logro articular las ideas, de manera que convenció al profesor? Y que más da, el caso es que incluso él se mostro más emocionado que nosotros y nos dio su aval para emprender nuestra muy ambiciosa y no menos chiflada empresa artística, pese aún no tener muy claro que haríamos para llevarla a buen termino.

De la Transgresión de la Imagen

Una vez elegidas la imágenes sobre las cuales íbamos a generar nuestra propuesta, era necesario el abstraer ciertos elementos con un significado propio, que nos permitieran evocar a aquellas santas y vírgenes a quienes buscábamos representar a través de las fotografías.

Así en Virgen de la Rosa Mística cobran un papel protagónico tales flores que siempre la acompañan, unas de color amarillo, que significan la inclinación  a la penitencia, las rojas por su lado, son símbolo de sacrificio y finalmente las blancas, que representan un llamado a la oración. En su aparición su pecho es atravesado por tres espadas, que aluden a los crímenes cometidos por sacerdotes, de quien es patrona. El fucsia y el blanco son sus colores característicos, siempre vistiendo de ellos.

Santa Marta por otro lado, simboliza el espíritu servicial y hospitalario, ejerciendo su patronato sobre las amas de casa, las mucamas, los hosteleros, las cocineras, en fin, los oficios relacionados con aquel espíritu. Sus colores son el azul y el verde, y debe resaltarse que en vida se mantuvo virgen, tras haber sido discípula de Jesús.

Por último la Virgen de Carmen suele estar acompañada por una corona de estrellas, representación de la guía espiritual que ejerce sobre nosotros. Junto a ella el Divino Niño, sobre quien deposita el cuidado y amor materno, los cuales también se supone personifica. En nuestro país es el gremio de transportadores quien se ha encomendado a ella, eligiéndola como patrona. En su atuendo son el blanco y el azul los colores principales, mientras de fondo, está el verde, simbolizando los parajes del Monte Carmelo, lugar de su primera aparición.